Un alimento saludable es aquel que carece de algún ingrediente, o no lo contiene en grandes cantidades, que pueda generar alguna enfermedad degenerativa cuando su consumo se repite.1
Además, son aquellos que por su composición igual o por el particular proceso de su fabricación, se distinguen de los productos de consumo corriente. Son apropiados para el objetivo nutritivo señalado y se comercializan indicando que responden a dicho objetivo.
Podemos encontrar estos alimentos saludables en:
- Alimentos para niños lactantes y de corta edad;
- Alimentos para situaciones en las que aumentan las necesidades de energía o nutrientes;
- Alimentos sin gluten;
- Alimentos con reducido contenido en calorías;
- Alimentos con reducido contenido en grasa, colesterol y ácidos grasos saturados;
- Alimentos destinados a personas con diabetes;
- Alimentos no refinados y productos a base de fibra alimentaria;
- Productos para nutrición artificial;
- Alimentos que son bajos en colesterol.
Moderación, variedad y balance
Los principios de la alimentación saludable vienen determinados por la moderación, la variedad y el balance de la comida.Existen dos tipos de balances energéticos:
- Balance Energético Positivo: ocurre cuando la ingesta de energía (alimentos) supera el gasto energético total. El exceso de energía se almacena en forma de grasa en las células adiposas y los cambios a largo plazo se reflejan en la estructura corporal y el aumento de peso.
- Balance Energético Negativo: es cuando la ingesta de energía es menor que el gasto energético total. Como consecuencia, el cuerpo utiliza las reservas de glucógeno y de grasa como combustible, reduciendo el tejido graso y provocando la reducción de peso.
Balance energético = ingesta energética (alimentación) - gasto energético.